Estaba equivocada. Durante mucho tiempo he pensado que tenía miedo a la estabilidad. ¿Cómo se puede tener miedo al equilibrio? El problema es que el adjetivo estable se coloca detrás de palabras tan sobredimensionadas como cotidianas: trabajo estable, pareja estable, vida estable… Y muchos las dicen utilizando un tono tan malicioso que, cuando entran en tu oído, se traducen inmediatamente: trabajo de mierda, pareja aburrida, vida monótona… Que no os engañen: el lobo no es tan fiero como lo pintan.
Hoy me han hecho reflexionar sobre un término que sí pone los pelos de punta: la estaticidad. Ser estático es permanecer en un mismo estado, no cambiar. Y yo llevo jugando al pilla-pilla con esta idea desde que me conozco. Lo gracioso es que no me la habían presentado como se debe.

La lengua catalana tiene palabras muy interesantes y absolutamente hermosas. Es el caso de la que hoy me ocupa. Una palabra compuesta por lletra (letra) y ferit (herido). Y su definición no deja de tener algo de mágico. Según la Enciclopèdia Catalana, significa”amant de conrear les lletres” (amante de cultivar las letras).

Ayer los lletraferits del mundo tuvieron su fiesta con el Día Intenacional del Libro. Pero en Cataluña coincide con Sant Jordi y las calles se llenan, además, de rosas. Ya hay gente que habla de la compra-venta indiscrimanada de estas flores cuando llega el 23 de abril. Yo opino que una flor te alegra el día (nunca pensé que escribiría esto), aunque te la regalen el día en que una convención lo establece. La naturales son preciosas pero cuando alguien hace con sus propias manos una de papel, le añade un tallo de alambre verde y la regala a una desconocida, simplemente emociona. La desconocida era yo y el artesano, un estudiante de la escuela en la que trabajo. Lo curioso es que es asiático, es decir, hizo su propia versión de la tradición catalana. Hay dos cosas que ha mejorado: su rosa no tiene espinas ni es perecedera.

Según la wikipedia, los cliffhangers (literalmente “colgante de un acantilado”) son las escenas que normalmente, al final del capítulo de una teleserie, cómic, película, libro o cualquier obra que se espere que continúe en otra entrega, generan el suspense o el shock necesario para hacer que la audiencia se interese en conocer el resultado o desarrollo de dicho efecto en la siguiente entrega.

Un cliffhanger puede ser simplemente una imagen, una acción, o tal vez sólo una frase, dependiendo del medio y del tipo de historia.

Me encanta lo gráficas que son algunas palabras y expresiones en inglés, qué bien describen y precisan.

Esta semana he sufrido varias veces en mis entrañas ese suspense que generan los cliffhangers: con las dos series que sigo actualmente (Fringe y Lost), con un libro que estoy leyendo y con una conversación telefónica. Qué rabia da esa gente que te dice “tengo que hablar de algo muy importante contigo” y añade “pero ahora no puedo”. Y se quedan tan a gusto. Lástima que en la vida real no disponemos siempre a mano de una máquina de sonidos enlatados. En estos casos yo añadiría un chancháaaan y pondría créditos encima de mi cara (con muchos agradecimientos, compañías telefónicas incluidas).

Por favor, dejemos que sean sólo los guionistas y escritores quienes hagan este trabajo de dejar cosas colgando.

fringe /frɪndʒ/ sustantivo

  1. (on shawl, carpet, tablecloth) fleco m.
  2. (of hair) (BrE) flequillo m, cerquillo m (AmL), fleco m (Méx),chasquilla f (Chi), capul m (Col), pollina f (Ven).
  3. (periphery) (often pl): to live on the ~(s) of society vivir al margen de la sociedad.
  4. (before n) ‹area/group› marginal.
  5. ‹music/medicine› alternativo.

Soy fan de Lost (Perdidos) y, a pesar de que era escéptica respecto a esta última temporada, considero que los guionistas se han puesto las pilas para dejarnos un buen sabor de boca. Es de agradecer después de tantas horas de nuestra vida dedicadas al que es el mayor fenómeno televisivo que se recuerda. He de decir que, si el final no satisface mis expectativas (si es que las tengo) , yo seré de las benevolentes: la serie me ha dado ya suficientes buenos ratos. No me voy a poner tiquismiquis.

Pero también soy fan de Fringe (a la que sería un poco más difícil dar un título en español utilizando una sola palabra que no se alejara demasiado de la original). Entre lo científico y lo paranormal, Fringe cuenta cómo los miembros y colaboradores de un departamento muy especial del FBI se enfrentan a diferentes casos que forman parte de una trama profunda, complicada y adictiva.  Y escribo este post porque la echo de menos. Cuando te acostumbras a la teletransportación, las conspiraciones globales, los universos paralelos, los seres polimorfos y los hombres calvos misteriosos, se hace difícil que desaparezcan (aunque sea temporalmente). Supongo que es absolutamente comprensible.


Supongo que la primera vez que uno oye esta palabra se piensa: “Tinieblo. Dícese del que vive en el Reino de Las Tinieblas”. Por ejemplo, serían tinieblos personajes tan emblemáticos como Drácula, Darth Vader o Satán. Pero no. Para los colombianos, un tinieblo es un amante de género masculino (me han aconsejado que vea culebrones para comprobarlo). Seguramente el gentilicio de Las Tinieblas será, más bien; tinieblino, tiniebleño o tinieblés.

Ahora que ando por tierras alicantinas, he vuelto a escuchar esas expresiones procedentes de la Vega Baja (del Segura) con las que he crecido. Las que más me llaman la atención (y lo confieso, las que más me hacen reír) son, inevitablemente, las que contienen referencias religiosas. Ya incluí en este peculiar glosario aquel “dulsísimo nombre de Jesús” que algunos han incorporado a su vocabulario. Hoy es “la enclavasión bendita” la que me propongo explicar.

Obviamente, si no estuviéramos al sur de Alicante, diríamos enclavación que, según la RAE, es la acción de enclavar (fijar con clavos). Así que, los lectores de este post seguramente estaréis pensando que “la enclavasión bendita” alude a algo sagrado o muy importante. Quizás nos acercamos más con la segunda opción, puesto que esta expresión se utiliza para referirnos a la  gran capacidad de ingerir alimentos de una persona. Es decir, si alguien come mucho se dice “Fulanito se come la enclavasión”. Si queremos poner más énfasis: “Fulanito se come la enclavasión bendita”. Intentar imaginar el significado literal de esa frase puede dar lugar a pensamientos muy bizarros. No lo intenten en sus casas.

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